Decididamente el oficio de Naviero no es tan plácido como pueda parecer. Hace unos meses, estaban en la boca de todo el mundo, acusándolos de obstaculizar el libre comercio, de solo pensar en llenarse los bolsillos, en maltratar al mercado y de no respetar las reglas de la libre competencia. Y en un suspiro, muchas Navieras están en números rojos al haberse contraído el mercado, los fletes han bajado con mayor rapidez que cuando subieron; y afrontan un escenario lleno de interrogantes e incertezas.
No pensemos solo en los portacontenedores. El mercado es muy dinámico y elástico, y pasan varios años entre que se toma la decisión de construir un buque y sale de los astilleros, y al recibirlo es posible y muy probable que el mercado haya cambiado. Recordemos que cuando hubo la crisis financiera del 2008 (sub primes, Leman Brothers e hipotecas basura), en los dos siguientes años, se entregaron una gran cantidad de buques portacontenedores de gran tamaño. Exactamente como está pasando este año y pasará el próximo. Otros segmentos de la navegación como el de los cars carriers, o los buques de carga general, han vivido y viven situaciones muy similares.
La política comercial de las Navieras es un gran misterio, y como parece que su único objetivo es crecer o al menos mantener la cuota que hayan alcanzado, en épocas de retraimiento de la oferta, la única medicina que conocen es la de bajar y bajar los fletes, cuantas veces haga falta. Los corazones de las direcciones financieras de las Navieras, espero que sean resistentes. ¡Lo van a necesitar!
Por mucho que bajen los fletes, lo que aún no pueden hacer es inventarse la carga, y la contracción del comercio mundial va a seguir, quién sabe si se va a acentuar, pero lo que está claro es que nadie prevé que durante el año 2024 vaya a mejorar mucho el panorama. ¿Queda margen para bajar? Por supuesto. Y muchos de nosotros hemos vivido situaciones con fletes aún más bajos de los actuales, aunque con combustibles más baratos, y sin tasas ni retos medioambientales. ¿Se impondrá la cordura? Permitirme que lo dude.
Es destacable también el silencio de muchos de los que han criticado y atacado a las Navieras estos años, abanderando la necesidad que los fletes fueran estables; y ahora participan sin disimulo alguno del círculo vicioso de pido flete, paso oferta, pido contraoferta más baja, nueva oferta más ajustada, y sigue y sigue.
Si analizamos la cadena global de suministro y queremos comprometernos en su fiabilidad, deberíamos replantear el papel de los diferentes actores, tratando que cada uno de ellos tenga un papel y un protagonismo definidos, y que los éxitos de unos no impliquen que otras partes de la cadena sufran, y eso que sea válido en todas las direcciones. Por ejemplo, respetando el papel de las empresas de transporte y de los transportistas. O colaborar para evitar los cuellos de botella en las entradas y salidas de las terminales.
Los Navieros deberían negociar políticas comerciales con sus clientes tendentes a la estabilización del mercado, y a optimizar los espacios de los buques en mejores condiciones que las actuales. Dar valor a la descarbonización de toda la cadena de suministro, y trabajar que no imponer, programas de digitalización que impliquen beneficios para las dos partes. Cualquier avance en esta dirección será bien recibido en el mercado.
