De verdad somos tan listos

Estos últimos años se ha hablado y escrito hasta la saciedad, acerca del fuerte incremento de los fletes en prácticamente todos los tráficos del mundo. Cargadores y transitarios alertaban de las subidas continuadas de los costes de transporte, poniendo el foco en la baja calidad del servicio dado por la mayoría de Navieras y consignatarias, por las nuevas políticas de tratamiento de bookings, por el incremento de los tiempos de tránsito y la irregularidad de salidas, y por el servicio en tierra. Y hay que reconocer que, en muchos casos, la percepción era la correcta.

Jamás había sucedido que los CEO de grandes empresas se preocuparan y opinaran acerca del nivel de fletes. De repente, hacían declaraciones reclamando estabilidad, pidiendo que las Navieras no especularan con sus cargas, que se respetaran las frecuencias de servicios que habían utilizado durante los últimos años, en definitiva, que satisficiéramos sus necesidades de servicio, a un precio razonable y no sujeto a tantas oscilaciones.

Desde hace unos cuantos meses, y asimismo en la mayoría de las rutas comerciales, los fletes bajan una o dos veces por semana, se ofrecen contratos a largo plazo con precios irrisorios, se negocia prácticamente cada contenedor para cargar lo máximo posible en los barcos. Un contenedor de 20’ desde China había llegado a costar sobre 6.000 dólares, y en la actualidad apenas supera los 1.000.

¿Y quién es el responsable o culpable que los fletes vuelvan a estar a estos niveles? Podría ser indulgente y decir que son las leyes del mercado. Pero creo que TODOS sin excepción tenemos nuestra cuota de responsabilidad, y concreto:

Navieras y Consignatarios: Somos los que negociamos y finamente ofertamos y fijamos los precios de venta, por lo que no podemos eludir nuestra responsabilidad. Se ha ganado mucho dinero estos años, y hemos defendido nuestro derecho a cobrar lo que el mercado permitiera. Y de repente, se vuelve a caer en los errores de siempre, a lo inmediato, a llenar el barco de la próxima semana.  Tiempos de tránsito, servicio al cliente y fiabilidad no se tienen en cuenta. Se vende precio.

Transitarios: Han sufrido estos dos últimos años (en los que también han conseguido grandes beneficios), han reclamado respeto a las Navieras, han reivindicado su papel de intermediarios, han cuestionado la llamada integración vertical. Y de repente, vuelta a la negociación continua, a seleccionar proveedores por el precio y a relajar controles de concesión de crédito.

Cargadores: ¿Por qué no van a disfrutar de servicios baratos, después de lo que han pagado durante estos años? Pues eso. Dejemos en el olvido las demandas de fidelidad, el win-win, la exigencia de estabilidad, los CBER, los blank sailing. Ahora el precio vuelve a ser el elemento central, y en función del que se consiga, se selecciona quien transportará nuestras mercancías.

Para mi lo mas grave, es que entre todos restamos valor a nuestro trabajo diario. Las inversiones, la formación y preparación de las plantillas, las soluciones tecnológicas, las redes de oficinas propias, agentes o corresponsales, soluciones logísticas, … Todo ello no importa, o importa poco. Valoramos el precio.  Y lo confiamos todo a que el siguiente cambio de ciclo nos sea favorable.

Volvemos al punto de partida. ¿De verdad somos tan listos?

Artículo publicado el día 3 de febrero del 2023 en Diario del Puerto

06/02/2023
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