En estos tiempos tan convulsos, el tiempo vuela y lo sucedido hace unos pocos meses, puede caer con facilidad en el olvido. Y es por eso que quiero, hablar de la situación de las empresas de transporte terrestre, partiendo de una huelga que duró prácticamente 20 días y que paralizó España, y tuvo un impacto en muchísimos sectores del país. Pero, ¿sirvió también para obtener resultados positivos? La huelga fue un hecho concreto que tuvo un gran impacto en el país, con efectos negativos en muchos sectores económicos, en la de las propias empresas de transportes y sus trabajadores.
El sector del transporte venía muy tocado y había lanzado numerosos avisos sobre la necesidad de replantearse muchos aspectos básicos, las tarifas por supuesto, pero asimismo los pesos máximos, el trabajar a pérdidas, los trabajos que los transportistas deben hacer en muchos puntos de carga y descarga, la formación, etc… Recordad que en diciembre del 2021 se desconvocó a última hora un paro que hubiera alterado la distribución y ventas en una época muy señalada del año. Y que desde hace unos años las relaciones con el MITMA (Ministerio de Transportes) habían dejado de ser fluidas, tanto con los empresarios del sector, como con los sindicatos.
En diciembre del 2021 para desconvocar la huelga horas antes de su realización, se llegó a un acuerdo histórico entre el Ministerio y los diferentes actores del transporte, que supuso empezar a elaborar los cimientos de los acuerdos que se alcanzaron meses después. Os dejo una cronología excelente de los compañeros del Diario del Puerto.
Finalmente, el 14 de marzo empezó una huelga que concluyó el 2 de abril, y que paralizó grandes áreas y actividades del país, y que además trajo el protagonismo de un sindicato llamado Plataforma Nacional, y que se autoerigió como representante de los transportistas y las empresas, obviando y solapando la función del Comité Nacional del Transporte por Carretera. No se deben olvidar las escenas de violencia que se produjeron en numerosos puntos de la geografía española, principalmente contra los transportistas que no suscribieron los postulados de la huelga.
¿Ha cambiado algo en la situación del transporte? Con seguridad y con rotundidad hay que decir que sí. Se consiguió cambiar el sistema tarifario, añadiendo un factor variable que tuviera en cuenta el impacto del precio del combustible, el cual se ha aplicado sin problemas en la mayor parte de puertos españoles (yo hablo principalmente del transporte de contenedores). Esto ha beneficiado a las empresas y a sus trabajadores y permitirá atender demandas pendientes, que son también de una enorme importancia para el sector. Otro aspecto destacado es la obligatoriedad de reflejar por escrito los contratos de transporte, indicando el precio real de los servicios, ya que se vigilará que no se trabaje por debajo de costes.
En definitiva, buenas noticias para un sector que las necesitaba, y que les va a dar músculo para afrontar muchas cuestiones pendientes, que abordaremos más adelante. La huelga tuvo mucho eco mediático e impacto en algunos puertos, pero ha sido la negociación lo que ha posibilitado estas mejoras.
