Hablemos del «Consortia Block Exemption Regulation»

Quiero dar mi opinión sobre este asunto, y haciéndome un auto «spoiler» ya avanzo que dista mucho de la de la mayoría de la opinión publicada.

Esta regulación se aplica desde el año 2009, y ha tenido dos prórrogas, siendo la última la del año 2020, y siendo la fecha de finalización el 25 de abril del 2024. Si accedéis a este enlace, que es la nota de prensa de la Comisión Europea, podréis leer con detalle la historia de esta regulación, y las razones que se tomaron en cuenta para esta última extensión.

Por supuesto, que la Comisión Europea apruebe «algo» no significa que eso sea bueno para la sociedad, ni para el progreso, ni para nada. Y eso vale para todos los organismos legislativos del mundo. Pero, nadie podrá negar que ese «algo», se convierte automáticamente en legal. Y en la legislación europea, como en la de los países miembros de la Unión Europea, todas las normas que aprueban los Parlamentos y los órganos legislativos, pueden ser revocadas, ampliadas y modificadas, pero mientras están vigente son plenamente legales y ajustadas a derecho

¿Es legal el CEBR? Sí. Está en plena vigencia hasta el año 2024, y luego ya veremos que se decide en la Comisión Europea, acerca de su posible extensión.

¿Pero qué es el CEBR? Esta normativa fija las condiciones en que las Navieras pueden operar servicios conjuntos, sin infringir las leyes europeas antimonopolio, prohibiendo de forma explícita que se hagan entre las partes, acuerdos de precio o de establecimiento de cuotas de mercado. Hubo un periodo de consultas a las partes interesadas y en concreto a Navieras, cargadores y transitarios, y tras las mismas, se acordó esta extensión hasta el año 2024. Recordemos que una de las condiciones del CEBR, es que las Navieras que participen en estos consorcios tengan una cuota inferior al 30% sobre el servicio donde vayan a operar.

¿Por qué el CEBR? El transporte marítimo es vital para el desarrollo de la economía y su eficiencia permite a las empresas y a los consumidores, asegurar las cadenas de suministro y aprovisionamiento, cubriendo la inmensa mayoría de mercados mundiales con buenos tiempos de tránsito y a costes competitivos. Recordemos que más del 80% de mercancías del mundo se transportan por vía marítima. Todos tenemos frescos en la memoria, casos como la quiebra de Hanjin del año 2016, o el cierre del Canal de Suez, cuándo quedó encallado el «Ever Given» en el año 2021, que mostraron al mundo la importancia y a la vez la fragilidad, del transporte marítimo.

¿El CEBR facilita la llamada «integración vertical»? Por supuesto que no y no tiene que ver nada una cosa con la otra. Las Navieras pueden desarrollar políticas comerciales y planes de desarrollo, como todas las empresas de este mundo, y si creen que hay sectores de interés para su crecimiento, tienen derecho a invertir y participar de esas actividades.

¿El CEBR facilita a las Navieras, tener políticas monopolísticas? No. Las Navieras están sujetas a la supervisión de numerosos organismos antimonopolio del mundo, y cito por ejemplo a la «Federal Maritime Commission» de los Estados Unidos de América, y a la MOFCOM de China.

¿El CEBR ha permitido las subidas de fletes? Rotundamente no. Estos dos últimos años, ha habido un aumento significativo de los fletes de algunas de las rutas marítimas más importantes del mundo, y esto ha motivado que se acuse al CBER de haber permitido este incremento, cuando y es importante repetirlo, la Comisión prohíbe explícitamente pactar precios. Durante muchos años, estando ya vigente el CEBR, los fletes estuvieron a niveles bajos, luego muy bajos, después altos, también muy altos, y ahora vuelven a bajar. Hay rutas con niveles de fletes más estables, hay tráficos donde no han variado nada durante estos años, … ¡Esto es el mercado!

Políticas como las de los «blank sailings» o el «slow steaming» se produjeron y se producirán independientemente de la existencia de esta regulación, ya que en muchos casos son necesarias para preservar los intereses económicos y la viabilidad de muchas Navieras. No parece lógico que se pueda obligar a iniciar viajes en épocas que se sabe que el mismo va a ser altamente deficitario, y que la demanda cae en picado por cuestiones estacionales, o de festividades en los países de carga y/o de descarga.

La situación geopolítica del planeta nos dice, que el mundo está cambiando a pasos agigantados, y el transporte marítimo deberá adaptarse a la máxima velocidad posible, a los nuevos desafíos que se presenten. Los efectos de la inflación, el «nearshoring», el conflicto bélico en Europa, las tácticas de las grandes potencias y su influencia en diferentes regiones del mundo, …Y como hemos hecho siempre, todos deberemos afrontar estos cambios y retos, ajustando los servicios marítimos y logísticos, a los nuevos flujos de carga que se produzcan, sin reservas ni apriorismos de ningún tipo. Vamos, ¡cómo siempre hemos hecho!

26/10/2022
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